Overlanding de Alcoy a Guadalest, exploración y aventura en la naturaleza.

Salimos de nuestro pueblo el sábado por la mañana con la idea de pasar la noche en algún lugar overlanding de Alcoy a Guadalest. Habíamos explorado la aplicación Park4night unos días antes y encontramos varios lugares adecuados para pernoctar. Así que decidimos lanzarnos a la aventura, cargamos el depósito de agua, la estación y una manta eléctrica para cualquier eventualidad. A medida que avanzaba el fin de semana, nos dimos cuenta de que nos esperaba un clima más primaveral de lo habitual para enero, gracias al cambio climático.

Aventura por Autovía y Ruta a Pie

El viaje por autovía y carretera fue tranquilo, y después de buscar un supermercado para abastecernos, nos aventuramos con lo puesto. Tras un par de vueltas gracias a Google para encontrar el supermercado y toparnos con un animado mercadillo, cargamos con desayuno, comida y cena para los dos días.

Partimos con nuestra minicasa a cuestas después de llenar la nevera y las cajas de almacenamiento de comida, dirigiéndonos para comenzar la ruta overlanding de Alcoy a Guadalest, a la zona del preventorio de Alcoy, donde comenzaría nuestra ruta a pie. Al llegar, nos dimos cuenta de que coincidía con una ultramaratón por los montes circundantes que nos acompañaría hasta nuestra salida. Calculamos que algunos corredores estarían más de 12 horas en esa travesía, todo un desafío.

Buscamos un lugar tranquilo para comer y encontramos un área recreativa cercana, donde pudimos dejar el coche y bajar lo necesario para una buena comida, ya que nos esperaba una larga ruta. Más tarde nos dimos cuenta de que también sería una ruta larga en el tiempo.

Desafíos en la Ruta y Encuentro con la Naturaleza

Terminamos la comida y decidimos que era hora de comenzar la ruta; eran casi las tres de la tarde. Calculamos el tiempo que nos llevaría completarla y tomar algunas fotos, con la esperanza de estar cerca de la puesta de sol. Fue una buena decisión, ya que la bajada resultó ser más difícil que la subida, y para colmo, olvidé en el coche todo el equipo de iluminación que llevábamos. En fin, no era la primera vez.

La ruta empezó en un lugar hermoso y casi plano, con un área recreativa que tenía mesas y bancos, donde la gente disfrutaba del sábado y algunos se tomaban una merecida siesta.

Continuamos por un puente sobre un riachuelo, donde el agua caía suavemente. Seguimos caminando hasta llegar a la parte más desafiante.

El camino se volvió complicado a medida que la pendiente se hacía más pronunciada y el suelo se volvía rocoso y suelto.

Después de cruzarnos con otros senderistas y algunos domingueros (jejeje…), llegamos a la Ermita de San Cristóbal, desde donde ya se empezaba a divisar el balcón natural que formaba la montaña y que, según los comentarios de Wikiloc, nos permitiría ver las buitreras.

Hicimos un pequeño descanso y continuamos por una ruta más fácil, aunque aún con desniveles. En el camino, nos encontramos con dos senderistas que llevaban una cámara de fotos. Al preguntarles si valía la pena lo que quedaba, expresé mi preocupación sobre la falta de buitres para fotografiar. El chico nos animó diciendo que sí, que habría varios y que al acercarnos a la ladera de la montaña empezaríamos a ver algunos.

Efectivamente, tenía razón. A medida que la vegetación de los árboles se abría, comenzamos a ver algunos ejemplares sobrevolando nuestras cabezas, como el que pude fotografiar.

Fotografía de la Fauna Local

Decidimos seguir adelante, ya que tampoco era mucho lo que nos quedaba, y finalmente llegamos al lugar esperado. Cuando nos plantamos allí, decidimos dejar las cosas y buscar un buen sitio para empezar a tomar buenas fotos. Después de algunos episodios humorísticos protagonizados por mi mujer haciendo la «tortuga» (lo comentaré en otro artículo), estábamos preparados. Sin embargo, nuestra frustración creció al darnos cuenta de que las buitreras no aparecían por ningún lado.

Después de mirar con los prismáticos y no ver ni rastro de buitreras, decidimos que los que veíamos volando más al sur indicaban que las buitreras estaban en el otro lado de la montaña. Como no teníamos más ganas de seguir adelante, agotados y con poco tiempo, decidimos regresar al coche.

Encuentro Sorpresa con la Fauna

Cuando de repente vimos a un buitre que se acercaba a la pared opuesta a la que estábamos mirando, confirmamos que nos habíamos equivocado y las buitreras estaban detrás de nosotros.

La suerte me bendijo, y pude fotografiar tres ejemplares que parecían pollos, aún por emplumar, densamente cubiertos y no tan grandes.

Deleite al Atardecer y Regreso

Estuvimos cerca de una hora deleitándonos con los vuelos de aquellos que venían a descansar y algunos que seguían resistiéndose a detenerse, volando por encima de nuestras cabezas, pero mucho más arriba de nosotros.

Ya avanzada la tarde, decidimos regresar al coche. La bajada resultó ser igual de desafiante que la subida, y la luz empezaba a escasear. Pronto estábamos de vuelta en el preventorio, donde, una vez en el coche, sacamos algo para merendar y recobramos fuerzas.

Elección del Lugar de Pernocta y Final del Fin de Semana

Al ver que los lugares de pernocta en esa zona no nos convencían mucho, decidimos explorar otras opciones y estuvimos llamando a varios sitios. Finalmente, nos decidimos por un lugar overlanding desde Alcoy a Guadalest donde ya habíamos estado y la verdad es que estuvimos muy bien. Habíamos llamado en otras ocasiones sin éxito, pero esta vez había plazas disponibles.

La estancia allí culminó un fin de semana hermoso y relajante, a la vez que productivo en cuanto a fotografías. Nos dejó ese buen sabor de boca, como el buen jamón que te incita a seguir explorando.

Hasta la próxima salida.

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